PRESENTACIÓN
Al tratar de dar algunas pinceladas sobre la persona de María del Carmen Nebot Soldán, nos encontramos ante una mujer de una gran espiritualidad y llena de Dios, una madre de familia que supo compaginar su vida de hogar con su fe, porque todos los acontecimientos de su existencia supo vivirlos a la luz de esa fe; de ahí su completo abandono en las manos de Dios.
Esta luz fue la que, como impetuosa cristiana, llevaría primero a su hogar como ejemplarísima madre de familia y después a todo el que trataba.
Carmen no fue luz escondida ni oculta. En su corazón ardía, cada vez con más fuerza, el celo apostólico y el amor a la Virgen. Ésta ocupó un lugar muy privilegiado dentro de ella, sobre todo en los momentos de prueba.
Con estas sencillas líneas sólo pretendemos estimular a todo el que las lea a lanzarse hacia la santidad; la que vivieron las grandes almas que, como Carmen, supieron tomarse en serio la misión tan hermosa de madre de familia imitando el hogar de Nazaret.
ÍNDICE DEL CONTENO
1. Familia, infancia y adolescencia.
1.1. Nacimiento y bautismo.
1.2. Colegio, Primera Comunión y Confirmación.
2. Aspiración de una joven de su época.
3. Su época de juventud.
3.1. Su mejor amiga.
3.2. Noviazgo y boda.
4. Nueva familia cristiana.
4.1. Hijos.
4.2. Tiempos difíciles.
4.3. Educación en familia.
5. Devota de Sor Eusebia Palomino.
6. Llamada del Señor a su hija mayor.
7. Presencia de la Cruz en su vida.
7.1. Fallecimiento de su marido.
7.2. Viuda y situación económica difícil.
8. Miembro del Grupo “Vivencias de Fe”.
9. Boda de su hijo Juan Bosco.
10. Recoge la Medalla representando a las HH. de la Cruz.
11. Nueva Cruz en su vida: la enfermedad.
11.1. Hospitalización.
11.2. Fallecimiento.
12. Actos fúnebres.
13. Subió al Cielo.
1. FAMILIA, INFANCIA Y ADOLESCENCIA.
1.1. Nacimiento y bautismo.
María del Carmen Nebot Soldán nació el 23 de abril de 1933, en La Palma del Condado (Huelva), en la calle San Sebastián no 5. Fue bautizada el 27 de mayo de 1933. Le pusieron el mismo nombre de su madre y de su abuela, María del Carmen (más tarde la llamarán Carmen o Carmelita).
Sus padres, Manuel Nebot Soldán y María del Carmen Soldán Sánchez, naturales de La Palma del Condado, contrajeron matrimonio y fruto de esa unión nacieron tres hijos. Ma del Carmen fue la primera bendición de Dios que llegó a ese hogar donde se respiraba una verdadera vida de familia y una profunda formación religiosa, practicada con el ejemplo.
En ese clima hogareño, lleno de amor y de ambiente cristiano creció Ma del Carmen; y su cariño y bondad contagiaban a todos, especialmente a sus hermanos Rafael y Antoñita. Se podría decir que nació una niña buena a la que el Señor regaló un encanto y candor tan especial que atraía a todos.
Su infancia y su adolescencia quedaron selladas por ese clima de piedad y vida cristiana que veía en sus padres y, sobre todo, por su amor y entrega mutua (como ella siempre decía, eran unos padres y esposos ejemplares).
1.2. Colegio, Primera Comunión y Confirmación.
Fue educada en el colegio de las Hermanas Carmelitas de la Caridad (de Santa Joaquina de Vedruna), ubicado en la Plaza del Altozano de La Palma del Condado. Allí, a la edad de 8 años, hizo su Primera Comunión el 26 de junio de 1941, muy ilusionada porque el mismo Jesús venía a su alma. Ello dejó una huella profunda en su vida; y ella intentó transmitir esa ilusión a sus hijos al prepararlos, posteriormente, para recibir por primera vez a Jesús Sacramentado.
Recibió el sacramento de la Confirmación el 13 de abril de 1942.
Las Hermanas Carmelitas de su colegio, al ver “la buena tierra que era” Mª del Carmen, sembraron en ella -colaborando con sus padres- una serie de virtudes que su corazón grande y bondadoso pronto hizo germinar. Fue muy querida por todas sus compañeras y profesoras. Sabía tocar el piano y, académicamente, destacaba por sus brillantes calificaciones.
Realizaba los trabajos con detalle y perfección (se conservan
todas sus libretas escolares); pero nada de esto le hacía creerse superior a los demás, al contrario, siempre estaba disponible a las necesidades de sus compañeras y demás personas.
La finura y elegancia de Mª del Carmen, a la par que su porte sencillo y su mirada bondadosa, dejaban traslucir la riqueza interior de su alma.
Fue una alumna ejemplar en sus estudios, comportamiento y educación. Sus padres se sentían muy orgullosos y las Hermanas Carmelitas de su colegio tenían puesta su mirada en ella como futura esposa del Señor, pero los caminos de Él eran otros; aun siendo un alma donde el amor al Señor y a la Santísima Virgen ocupaba u n l u g a r preferente en su corazón, los “designios del Cielo” le tenían reservada otra misión.
2. ASPIRACIÓN DE UNA JOVEN DE SU ÉPOCA.
Aunque, por capacidad y entrega, podría haber estudiado una carrera universitaria, no lo hizo. En la época de su juventud pocas mujeres accedían a la universidad. En particular en un pueblo como La Palma del Condado, las aspiraciones de una joven -en especial, al llegar a la mayoría de edad- consistían en prepararse para un futuro matrimonio. En ese sentido, los padres de Mª del Carmen contrataron en casa una señora que la enseñara a bordar su ajuar y realizar todas las labores propias preparatorias de un futuro casamiento. Ella iba tejiendo y trabajando con primor y detalles, con cariño e ilusión todo cuanto le enseñaba esta señora y también su madre.
3. SU ÉPOCA DE JUVENTUD.
3.1. Su mejor amiga.
Mª del Carmen tenía muchas amigas y se desenvolvía en un ambiente piadoso y sano; salía a pasear a la Plaza de España de su pueblo, donde se reunía con sus amigas e intercambiaba con ellas esas confidencias e ilusiones propias de las jóvenes de su edad. En esa época de juventud, Petrita Castaño López era su mejor amiga; con ella compartía conversaciones íntimas y personales en las que reflejaba el deseo -que el Señor ponía en su corazón- de formar un hogar cristiano como en el que ella vivía.
3.2. Noviazgo y boda.
Durante ese periodo de tiempo, apareció el hombre que el Señor le tenía destinado para ser su futuro esposo: Salvador Noguera Cepeda; que era un joven elegante, piadoso y muy emprendedor. Sobresalían en él unos valores humanos y cristianos que compaginaban con los principios que el corazón de Mª del Carmen anhelaba.
Mientras fraguaba en su interior la decisión de contraer matrimonio con Salvador, Mª del Carmen -como buena hija- quiso consultar la cuestión con sus padres; también la consultó con su abuela paterna, Mª del Carmen, con la que mantenía una respetuosa y cariñosa relación; y, por supuesto, meditó la decisión, a los pies del Sagrario, con el Señor; ahí vio con claridad que quería contraer matrimonio con Salvador.
Tomada la decisión por ambas partes, Salvador realiza la petición de mano de Mª del Carmen a su padre, Manuel, expresándole el deseo de contraer matrimonio con su hija mayor.
El 5 de mayo de 1958 las campanas de la Iglesia de San Juan Bautista de La Palma del Condado repican con alegría festejando la celebración matrimonial de Mª del Carmen y Salvador. Los contrayentes se muestran muy contentos al recibir el sacramento que los une en una nueva vida (en el periódico ABC de Sevilla del 9 de mayo de 1958, en su página 20, aparece reseñada la citada ceremonia).
4. NUEVA FAMILIA CRISTIANA.
4.1. Hijos.
Una nueva familia cristiana florece en La Palma del Condado. Dios la bendice con el nacimiento de seis hijos: Tomás, Mª del Carmen, Salvador, Mª del Rosario, Manuel Carlos y Juan Bosco. Los seis hijos se crían al calor de un hogar en el que sus padres les van inculcando la confianza y el amor a Dios y a la Santísima Virgen; y van sembrando en ellos valores humanos y cristianos que les sirvan para desenvolverse correctamente en sus vidas.
4.2. Tiempos difíciles.
La vida de la familia Noguera Nebot transcurría en un clima de entrega, cariño, comprensión y alegría. Pero en un momento determinado su horizonte se oscurece: los negocios van mal y su economía se viene abajo. Pasan por dificultades económicas, máxime
tratándose de una familia numerosa, compuesta por los padres y seis hijos.
En esos momentos de prueba y dificultad, Mª del Carmen no vacila y transmite a la familia paz y confianza en Dios. Con una fe inquebrantable, decía con frecuencia: ¡El Señor no nos abandona, hijos! En su interior sufriría calladamente, pero en su rostro nunca faltó su sonrisa habitual, tratando con cariño y dulzura a todos.
4.3. Educación en Familia.
Mª del Carmen era una madre de familia que oraba y esa oración la hacía vida con su ejemplo. En sus ratos de oración ponía en manos de la Virgen las necesidades de su familia y del mundo entero, sin faltar orar por las intenciones del Santo Padre y de la Iglesia. Era habitual rezar el Ángelus y el Rosario en familia para inculcar a sus hijos la devoción y el amor a la Madre del Cielo (como ella siempre decía).
Mª del Carmen educa a sus hijos en la caridad y en el respeto a los demás; para ella todas las personas tenían un valor muy importante: ser hijos de Dios.
La experiencia de Dios que Mª del Carmen atesoraba en su interior la proyectaba, sin darse cuenta, en su trato con los demás; se podría decir que “transmitía la paz de Dios”.
5. DEVOTA DE SOR EUSEBIA PALOMINO.
Mª del Carmen tenía una gran devoción a Sor Eusebia y estuvo presente, junto a su marido, en el acto del traslado de los restos de Sor Eusebia desde el cementerio de Valverde del Camino, donde estuvo enterrada desde su fallecimiento, hasta el colegio de las Hijas de María Auxiliadora el día 14 de abril de 1983.
En dicho acto depositó delante del féretro un ramo de rosas que ella cogió de su jardín para llevarle con todo cariño. En ese momento una salesiana se acercó y le dijo: ”Señora, es usted privilegiada por ser la primera persona que le trae un ramo de rosas rojas, tanto como le gustaban a Sor Eusebia”.
Además, conservaba con gran orgullo y respeto, reliquias que trajo de dicho acto.
6. LLAMADA DEL SEÑOR A SU HIJA MAYOR.
Con el tiempo, un gozo muy grande inundó el alma de Mª del Carmen, cuando el Señor se fijó en su hogar llamando a su hija mayor, Mª del Carmen, a formar parte de la Congregación de las Hermanas de la Cruz, fundada en Sevilla por Santa Ángela de la Cruz. Dicha congregación era muy querida por ella; ese cariño se veía, además, favorecido porque el convento de las Hermanas de la Cruz de La Palma y el domicilio de la familia Noguera Nebot se encuentran ubicados en la mima calle y a escasos metros de distancia.
Su hija Mª del Carmen ingresó en el noviciado de las Hermanas de la Cruz, ubicado en Sevilla, el 2 de febrero de 1989. Mª del Carmen ayudó todo lo que pudo a su hija en su vocación; antes y después del ingreso en la citada congregación. Se puede decir que, además de madre, era su “ayuda espiritual”. La animaba, en sus visitas mensuales, o le escribía cartas dándole consejos y apoyándola siempre para que fuese una fiel seguidora de Jesús y de Santa Ángela de la Cruz.
7. PRESENCIA DE LA CRUZ EN SU VIDA.
A los siete meses de la alegría del ingreso de su hija en la citada congregación, la cruz del Señor se hizo presente mediante la enfermedad de su esposo Salvador. Durante la enfermedad de éste, Mª del Carmen se desvivía en cuidados y atenciones hacia él, tratándolo con la máxima ternura. Su esposo, que llevó su enfermedad con ejemplaridad cristiana, comentaba a sus hijos y a las personas que lo visitaban que convivía con una “santa”.
Como hemos dicho, también el comportamiento de su esposo -Salvador- fue ejemplar durante su última enfermedad, pidiendo perdón a todos y pronunciando a menudo el nombre de la Virgen. Salvador, que era muy mariano, e intuyendo que iba a morir pronto, pronunció unas palabras ejemplares que muestran el amor que le tenía a la Virgen y cómo Ella “derramaba su gracia” sobre él: “Yo he sido mucho de la Virgen y la Virgen a mí no me ha abandonado”. Esas palabras, pronunciadas en un momento crucial y definitivo, denotan la paz que la Santísima Virgen concedía a Salvador. Palabras que cualquier cristiano desearía poder pronunciar en un momento similar. Salvador se fue al Cielo el 14 de diciembre de 1989.
7.1. Fallecimiento de su marido.
Tras el fallecimiento de su esposo, Mª del Carmen quedó en soledad con sus hijos, pero aceptando la voluntad de Dios, tenía el consuelo de sentir a Salvador muy cerca de Él.
Ahora, más que nunca, Mª del Carmen tenía necesidad de Dios, de Su amor, de Su palabra, de Su ayuda para seguir en la lucha diaria por el camino de la vida. Con cuánto sacrificio y esfuerzo iba “quitando y poniendo” para sacar adelante a sus hijos. Ella siempre decía: “Dios nunca me falta”. Con la paz que le caracterizaba supo suavizar el dolor de sus hijos. Su pena quedaba siempre para ella, no la reflejaba al exterior, disimulaba y ofrecía al Señor todos los sufrimientos que ciertas circunstancias le ocasionaban; es más, transmitía alegría y serenidad que nacían de saber llevar la cruz con sentido sobrenatural.
7.2. Viuda y situación económica difícil.
A una viuda con seis hijos y una situación económica mala no le “faltaban” motivos para quejarse. Nada de ello se manifestaba en su comportamiento y en sus conversaciones y si alguna vez surgía el tema lo trataba “sin amargura hacia el pasado o sin miedo hacia el futuro”.
Buena parte de la herencia espiritual de Mª del Carmen son sus hijos, a los que dio una educación profundamente cristiana y les hizo comprender que lo verdaderamente importante es “buscar el Reino de Dios y su justicia y que todo lo demás se dará por añadidura”, frase que ella expresó en la portería del convento de Sevilla a todos sus hijos en una de las visitas a su hija religiosa.
8. MIEMBRO DEL GRUPO “VIVENCIAS DE FE”.
Mª del Carmen pertenecía al grupo religioso “Vivencias de fe”. Este grupo, que tuvo su origen en las Hermanas de la Cruz, está formado por un grupo de mujeres que se reúnen semanalmente con H. Ángeles (Superiora del convento de la Palma del Condado) para rezar, leer y comentar el evangelio y formarse para llevar una vida acorde a las enseñanzas de Jesús.
Mª del Carmen desempeñó un papel importante en la labor del citado grupo, pero sin ningún deseo de notoriedad o de sobresalir. Ella siempre decía que era el Espíritu Santo el que las guiaba y les daba la luz necesaria para vivir, acorde al Evangelio, sus compromisos cristianos como madres de familia. Era un verdadero apóstol con cuantas personas se cruzaban en su camino y, a pesar de sus dificultades económicas, siempre tenía las manos abiertas para dar y compartir lo que tenía con los demás.
9. BODA DE SU HIJO JUAN BOSCO.
Un momento importante en la vida de Mª del Carmen fue la boda de su hijo Juan Bosco. Ella le ayudó en ese paso decisivo que iba a dar en su vida; pero esa ayuda no se limitaba sólo a lo material, sino que espiritualmente le hizo profundizar en la importancia del sacramento que iba a recibir, para que formase un verdadero hogar cristiano.
10. RECOGE LA MEDALLA REPRESENTANDO A LAS HH. DE LA CRUZ.
Por su proximidad y gran vinculación a las Hermanas de la Cruz, además de su manera desapercibida de actuar con todos los que le pedían ayuda, es elegida por las Hermanas para que las represente en el acto de Entrega de Medallas.
En un principio, por su sencillez y humildad que le caracterizaban, le costaba aceptar tal petición como le contó a su hija, pues el hablar en público era para ella algo costoso, aunque en ningún momento dudó de aceptar tal petición por tratarse de sus Hermanas de la Cruz.
Representa a las HH. de la Cruz en la entrega de la Medalla a la LABOR SOCIAL en el pueblo de La Palma del Condado el 24 de junio de 2005.
Estas fueron las palabras que pronunció en dicho acto: “Es para mí un honor representar esta tarde aquí, a las Hermanas de la Cruz, en este merecido homenaje, para agradecerles la labor callada, que llevan haciendo hace ya 41 años en nuestro pueblo. Muchas gracias en nombre de las Hermanas”.
11. NUEVA CRUZ EN SU VIDA: LA ENFERMEDAD.
De nuevo aparece la prueba en la vida de Mª del Carmen: padecimientos de riñón y corazón la clavan, para siempre, en la cruz de la enfermedad; que ella acepta con serenidad y firmeza. Demostró
su entereza de mujer fuerte llevando una dieta rigurosa durante once años; sus hijos le decían que no fuese tan estricta con la dieta, pero ella continuaba llevándola igual.
11.1. Hospitalización.
Poco a poco su salud se fue deteriorando y el 24 de febrero de 2007 fue hospitalizada. Su estado se fue agravando y, a pesar de que tenía que hacer un gran esfuerzo para comer, porque se asfixiaba, se seguía preocupando por todos y quería permanecer en un segundo plano. Enfermeras y personas que la visitaban quedaban edificadas por su fe en medio del sufrimiento.
Por el empeoramiento de su estado fue trasladada a la U.C.I. Allí el Sr. Obispo de Huelva (D. José Vilaplana Blasco) le dio la Extremaunción. A pesar del estado en que se encontraba, Mª del Carmen irradiaba paz a cuantos la contemplaban.
11.2. Fallecimiento.
El 24 de marzo de 2007, a las 19,30 horas, Mª del Carmen rodeada de sus hijos, familia, Hermanas de la Cruz y de D. Julián (el capellán del hospital, que encomendó su alma al Altísimo), se fue al Cielo, con la misma paz y serenidad que tuvo en vida.
Desde Huelva, fue trasladada al Convento de las Hermanas de la Cruz de La Palma del Condado, en cuya capilla -a los pies del altar- fue acompañada por las citadas Hermanas durante toda la noche.
Al día siguiente, pasaron por delante de su cuerpo muchísimas personas (jóvenes, mayores, ancianos, religiosas, sacerdotes). Como hecho revelador de lo querida que era Mª del Carmen y del bien que habría hecho, podemos destacar el siguiente: una señora muy humilde, se puso delante del féretro, se santiguó y cariñosamente besó el cristal que cubría su rostro. Este hecho emocionó especialmente a los hijos de Mª del Carmen.
12. ACTOS FÚNEBRES.
Tras la celebración de varias misas, a las 18.30 horas de ese 25 de marzo de 2007 (quinto domingo de cuaresma y día de la Anunciación) se celebró el funeral córpore in sepulto en la misma capilla de las Hermanas de la Cruz, con el altar lleno de coronas y de ramos de flores. Esta misa fue concelebrada por diez sacerdotes, con la capilla abarrotada de personas y muchísimas más que se quedaron fuera por no tener sitio en la misma. Como Mª del Carmen decía siempre a sus hijos que su entierro fuese alegre, la misa fue cantada por las Hermanas de la Cruz de La Palma del Condado, de Valverde y de Huelva. Una de las componentes de su grupo “Vivencias de fe” leyó un testimonio sobre la vida y virtudes de Mª del Carmen; y uno de sus hijos leyó una semblanza sobre ella, que emocionó a los presentes.
Acabada la misa, la multitud de personas que se encontraban presentes pasaron manifestando su sentimiento de pesar a los hijos y familia de Mª del Carmen. Dada la ingente cantidad de personas presentes, el traslado al cementerio se retrasó mucho tiempo y al llegar al mismo -como ya era tarde- otro hecho puso de manifiesto lo querida que era Mª del Carmen: el sepulturero comentó “yo a esta señora la espero hasta la hora que haga falta”. En el cementerio, en el último adiós a Mª del Carmen, además de amigos, hijos, familia y varios sacerdotes, estaban las Hermanas de la Cruz (tan queridas por ella) que cantaron varias canciones, entre las que podemos recordar “Rendidos a tus plantas”, dedicada a María Auxiliadora, a la Santísima Virgen, siempre presente en su vida. En medio del dolor sereno, el entierro de Mª del Carmen fue como ella quería: alegre y cantado.
13. SUBIÓ AL CIELO.
Mª del Carmen ya está en el Cielo; ese Cielo anhelado por ella, como le confesó -no mucho tiempo antes de morir- a la Hermana Ascensión (Superiora de las Hermanas de la Cruz de La Palma del Condado) en una visita que ésta le hizo en su casa; de lo que ha dejado constancia, la citada Hermana, en un testimonio escrito: Una cosa quedé profundamente edificada cuando al visitarte un día entablamos conversación y con gran sencillez y finura de alma me hablaste de Dios tan ferviente que acentuando la frase me dijiste: “H. Superiora tengo grandes deseos de Dios y aceptando cuanto el Señor disponga estoy en sus manos; pero anhelo con gran afán el Cielo, las cosas de aquí no llenan las grandes aspiraciones que tengo de estar ya gozando de Dios.”
Lo decía con una sinceridad tan profunda, que al despedirme me quedó algún tiempo meditando y viendo que tales aspiraciones no se dan sino en almas santas.
Daba gracias por tantas como el Señor había derramado en sus hijos y en su casa y últimamente por sus nietecitas, luego no se podía decir por desdén de la vida, sino verdadera ansia de Dios.
La hermosa vida de Mª del Carmen se puede resumir con unas palabras suyas: “la sabiduría que viene de Dios es la que hace apreciar al hombre de fe lo que verdaderamente tiene importancia en la vida, el ver las cosas y los acontecimientos según la voluntad de Dios”
Para finalizar esta breve biografía podemos decir que Mª del Carmen nos mostró el ROSTRO DE DIOS en su vida sencilla y cristiana de madre de familia.
Bibliografía en PDF para descargar: https://drive.google.com/file/d/15a74Ft37DbpM3mmbhErviGPZvNBWZXzX/view?usp=drivesdk
Un ejemplo de mujer en el Condado de Huelva.
ResponderEliminarQueridos hermanos en la fe, hay momentos en nuestra vida donde es difícil expresar lo que se siente, pero se siente sin ningún tipo de dudas. Yo he vivido este sentimiento donde sin saber cómo expresarlo solo puedo decir que sentía a Dios, pocas veces en mi vida. Una de ellas ante la ermita de Fátima, y otra de ellas, y de una forma clara y contundente en el entierro de Carmen. Recuerdo con exactitud detalles curiosos porque ese día ha quedado marcado en mi memoria espiritual y sensitiva con claridad. Dios está entre nosotros y de vez en cuando nos permite vivir un pequeño adelanto del Tabor, como lugar de transfiguración y adelanto de lo que nos espera, para que de esa forma podamos vivir seguros de la meta a la que nos guía la fe, y gracias a Carmen lo viví ese día. Gracias Señor por poner en nuestra vida reflejos de tu luz para alumbrarnos. Gracias Carmen
ResponderEliminarMama Carmen pray for the Philippines and my family as well. amen
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